Las rupturas son una mierda. Lo dejas, te dejan, lo dejáis. Y todo lo que conlleva, por mi experiencia externa, son discusiones, malos rollos, pero sobretodo, sentimientos. Porque cuando ves personas que llevan 8, 10 años juntos y tienen que parar, haya pasado lo que haya pasado, también ves que durante esos años se quisieron, y le tienen el respeto suficiente a la relación, al margen de errores, dolor y engaños.
Lamentablemente yo no sé lo que es sentir que la persona que te deja siente algo. Ni siquiera rabia. Ni pena. Ni respeto. Ni cariño por el tiempo pasado.
Siempre ves en las películas aquellas parejas que no pueden estar juntas. Porque hay mil barreras, pero siempre hay un resquicio de amor. Ni tan solo en el cine, lo veo en muchos, muchos ejemplos que pueden ser mejores o peores, pero almenos tienen sentimiento.
Lo que más me ha hundido en la miseria de mi ruptura ha sido la completa ausencia de sentimientos. Ver como por el error más grande que se puede cometer, el engaño, se provoca otro engaño igual de grande y ver que te encuentras solo, nada querido y que la otra persona no solo empieza a ser feliz, sino que avanza (o lo intenta) con otra persona, es lo más doloroso.
Me equivoco. Lo más doloroso es seguir queriendo a alguien así. Porqué no existe el botón de dejar de querer? Por primera vez en mi vida, quiero dejar de querer. Pero no puedo.
De lo que más orgulloso me siento es de seguir siendo yo mismo. El mismo que tiene una vida 2.0 que le desborda, que lo quiere hacer todo, que compagina su vida social, saliendo, disfrutando de la vida, con su vida privada en la que mira series por un tubo y juega a juegos sin parar. Eso nunca lo he cambiado. Y me siento MUY orgulloso de poder seguir fiel a mi forma de ser y solo cambiar lo malo, los errores.
Picked all the weeds but kept the flowers...