domingo, 17 de abril de 2011

3

Las rupturas son una mierda. Lo dejas, te dejan, lo dejáis. Y todo lo que conlleva, por mi experiencia externa, son discusiones, malos rollos, pero sobretodo, sentimientos. Porque cuando ves personas que llevan 8, 10 años juntos y tienen que parar, haya pasado lo que haya pasado, también ves que durante esos años se quisieron, y le tienen el respeto suficiente a la relación, al margen de errores, dolor y engaños.

Lamentablemente yo no sé lo que es sentir que la persona que te deja siente algo. Ni siquiera rabia. Ni pena. Ni respeto. Ni cariño por el tiempo pasado.

Siempre ves en las películas aquellas parejas que no pueden estar juntas. Porque hay mil barreras, pero siempre hay un resquicio de amor. Ni tan solo en el cine, lo veo en muchos, muchos ejemplos que pueden ser mejores o peores, pero almenos tienen sentimiento.

Lo que más me ha hundido en la miseria de mi ruptura ha sido la completa ausencia de sentimientos. Ver como por el error más grande que se puede cometer, el engaño, se provoca otro engaño igual de grande y ver que te encuentras solo, nada querido y que la otra persona no solo empieza a ser feliz, sino que avanza (o lo intenta) con otra persona, es lo más doloroso.

Me equivoco. Lo más doloroso es seguir queriendo a alguien así. Porqué no existe el botón de dejar de querer? Por primera vez en mi vida, quiero dejar de querer. Pero no puedo.

De lo que más orgulloso me siento es de seguir siendo yo mismo. El mismo que tiene una vida 2.0 que le desborda, que lo quiere hacer todo, que compagina su vida social, saliendo, disfrutando de la vida, con su vida privada en la que mira series por un tubo y juega a juegos sin parar. Eso nunca lo he cambiado. Y me siento MUY orgulloso de poder seguir fiel a mi forma de ser y solo cambiar lo malo, los errores.

Picked all the weeds but kept the flowers...

sábado, 16 de abril de 2011

2

Esta entrada la tenía pensada desde hace mucho, y por aquello de no atiborrar con entradas de estas lo fui retrasando. Pero os lo debo. Se lo debo a mucha gente.

Pasar por lo que he pasado tiene un lado positivo. De hecho, muy positivo. Una situación así te deja desnudo, solo en el mundo y es entonces cuando compruebas si tus amistades están ahí y de qué forma.

Y mi caso no ha podido ser más satisfactorio. Del embalse que he podido fabricar con todo lo que he llorado, gran parte se debe a la tristeza, claro, pero otra parte se debe a la emoción de ver como tus amigos lo dejan todo, te dicen que llames a cualquier hora, están pendientes de tí, te mensajean cada día y te apoyan, sea cual sea su opinión.

Porque esta es otra. Ya lo sabía, pero he podido comprobar que tengo unos amigos que no me dicen lo que quiero oír. Siempre he dicho que, por mi manera de ser, soy una persona a la que siempre le han dicho las cosas tal cual. Yo siempre he visto como hay gente a la que se trata con algodones, que se le dice algo para que se calle, o no se le dicen ciertas verdades "porque se lo tomará mal". Pero a mí no. No sé porqué, pero desde pequeño, la gente ha visto que a mí me puede soltar las cosas así, sin lubricante. Mi rollo positivo supongo que confunde y da la impresión que yo le sabré encontrar el lado bueno y no me dolerá. Error. Me duele un montón. Pero estas semanas he aprendido que así es como debe ser.

Todas las personas a las que se lo he contado todo han sido muy respetuosas con la situación. Por mucho que conozcas más o menos una relación, no es tuya, así que no debes imponer nada. Pero a la vez han tenido opiniones muy directas, en algun caso muy duras, y algunas en mi contra. Y yo, que el orgullo me lo dejé no sé dónde, estoy más que dispuesto a enmendar errores, a mejorar y a reconocer cuando la cago, cuando lo hago mal. Llevo peor lo de asumir las consecuencias, pero supongo que todo es práctica...

En fin, me he enrollado demasiado y hoy solo quería aprovechar para dar las gracias, por haber tenido la suerte de rodearme de gente que me aprecia, que me da collejas cuando toca y no me dice las frases de compromiso.

Gracias eternas también a todos aquellos que han contestado a todas las entradas de mi otro blog, gente que probablemente entra para leer sobre la última peluca de Britney y se encuentra con un drama y en vez de huir despavorido, coge y me escribe, deseándome lo mejor.

Pues eso, que muchas gracias a todos.,

viernes, 15 de abril de 2011

1

Desde que este pasado enero me dejaron, he mantenido un silencio y un respeto que me sorprenden a mí mismo. Me sorprenden porque quién me conoce sabe que mala persona no soy, pero sí soy muy crío, egocéntrico, impaciente, todo lo quiero ya y no me puedo callar nada.

Que me dejen me ha hecho aprender muchas cosas. Como siempre digo, puedo tener la suerte de tener los mejores amigos del mundo, los que me abrazan y a la vez me dan una colleja por todo lo que he hecho mal y me merezco, que me dicen las cosas por su nombre demostrando así que les importo de verdad y no diciéndome lo que quiero escuchar, sino precisamente lo que no quiero escuchar.

He aprendido lo que es el amor. El amor es querer a alguien incluso en los peores momentos. Cuando te dicen lo peor que se te puede decir, cuando se te trata peor de como se te puede tratar, y encontrarte tirado en el suelo, sin que se preocupen por ti, y seguir queriéndole. En teoría lo fácil sería poder tener un botón y decir "cuando el otro la cague, hago click y dejo de quererle". Para algunos funciona, para mí no.

Pero todo es un proceso. En un capítulo de Fringe un personaje que lee la mente vive recluido y le dice a Olivia Dunham "nunca deberíamos saber lo que realmente piensan los demás" y tiene tanta razón que no se puede ni empezar a discutir.

Lamentablemente, cada mañana me levanto con mil puñaladas escritas de forma totalmente pública. No me duele tanto porque sean públicas - que sí, no nos engañemos - sino por el hecho de que me las tenga que encontrar cada día. Y cada día, un poquito más que el anterior. Que los demás las aplaudan no me importa, la gente no entiende esos dardos envenenados porque están perfectamente adornados y disimulados para que sólo yo los comprenda y ellos sólo ven palabras, palabras muy pero muy bien escritas.

Yo no escribo bien. La única opción que me queda sería contar directamente mis sentimientos, pero tampoco creo que sea el sitio y sobretodo creo que os aburriría demasiado. Pero sí, me apetece poder escribir estas cuatro palabras mal puestas y dejar claro que cada día que me encuentro una entrada de blog que habla de mí sin hablar de mí me duele. Porque, tristemente, soy el único que conoce cierta palabra que empieza por R y que cantaba Aretha Franklin.


I hate to turn up out of the blue uninvited
But I couldn't stay away I couldn't fight it.
I'd hoped you'd see my face & that you'd be reminded
That for me it isn't over yet.